sábado, 16 de febrero de 2013

Ayer hablaba con un amigo de todo esto que vemos, comprobamos y no nos deja de sorprender. Estábamos reflexionando sobre lo que decía la prensa, otros amigos, otras familias, otros CCOOmpañeros/as. Hablábamos de "hasta cuándo" íbamos a soportar que nos quitaran "otra vez" la Primavera.

Difícil cuestión, pues los que aún tienen algo o mucho, no quieren hacer nada (normalmente) para no perder ese patrimonio, el cual muchas veces se resume en tener empleo, aunque sea en precario, tener casa (que no hogar en algunos casos) y poder ir de vacaciones, aunque sólo sea ya una semana a la playa que fuere.

Peor se encuentran los que han sentido en sus carnes, quienes sienten a diario la eliminación del estado de bienestar y que no entienden que la "sociedad" les mire a ellos, que lo han perdido todo o bastante, como candidatos a liderar la lucha "esperada por todos"

Estos, ccoompañeros que hasta ayer trabajaban, reían, compartían y que son como tú y como yo; y cuyo  rastro en la actualidad es un fragmento de lo que hasta bien poco conocíamos como "calidad de vida", NO pueden ser los únicos que libren la batalla de parar esta situación. No es justo y además no sólo les afecta a ellos-as.

Y no es justo, porque deberíamos ser todos, incluidos los sectores que falsamente creen que con ellos no va la "feria", quienes nos sintamos actores del cambio; ciudadanos-as en el amplio sentido de la palabra, y nos pusiéramos mano a mano a transformar, que es lo que HAY QUE HACER, no?. Yo propongo que SI.

Ni casas sin gente, ni gente sin casas